La cena del perro fue la clave para su domesticación

¿Crees que es casualidad que tu perro se eche debajo de la mesa o a tu  lado mientras cenas?

Por supuesto que no. El olor de esa tortilla de patatas resulta mucho más irresistible de lo que nos imaginábamos hasta ahora. Resulta que la domesticación pudo haber adaptado a los perros para prosperar con los alimentos ricos en almidón que comían sus amos.

Una de las explicaciones que cobran más sentido hasta la fecha para explicar cómo algunos lobos se acabaron convirtiendo en el mejor amigo del hombre es que podría ser que algunos humanos robaron crías de lobo de sus cubiles y las criaron en sus poblados. Esto podría haber sucedido gracias a un fenómeno conocido como “impronta”, acuñado por el gran padre de la etología moderna Konrad Lorenz. El Profesor Lorenz demostró que existe un periodo crítico, durante las primeras etapas de la vida de un animal, durante el cual siente un enorme apego a su madre. Este proceso es irreversible, por lo que el primer contacto de una cría con su madre va a provocar un lazo afectivo que no se borrará durante el resto de su vida. Resulta que si ese contacto durante los primeros momentos de vida de la criatura se produce con otro animal que no sea su madre, el vínculo se establecerá de la misma manera. De esta forma, si un cachorro de lobo fuese adoptado durante las primeras semanas de vida y fuese alimentado –tanto física como psicológicamente- por un ser humano, el animal entendería que éste sería su madre y que el resto de humanos que viven con él, su manada. El hallazgo de restos de cánidos en yacimientos arqueológicos humanos de hasta 30.000 años ha hecho pensar a los investigadores que esto podría haber tenido lugar y que los lobos podrían haber sido domesticado mientras nosotros todavía éramos cazadores-recolectores. 

Dogs' evolution from wolves
 

Sin embargo, un reciente estudio publicado en una de las mejores revistas científicas de todo el mundo aporta nuevos datos sobre el proceso de domesticación del mejor amigo del hombre al comparar los genes implicados en la asimilación del almidón tanto en perros como en lobos. Los autores de dicho estudio proponen que los perros fueron domesticados al permanecer cerca de los asentamientos humanos y se alimentaron de los desperdicios que éstos generaban, especialmente tras la aparición de la agricultura. Estos afirman que “mientras que es posible que los humanos podrían haber llevado crías de lobos desde sus cubiles a sus asentamientos y éstos fueron domesticados, parece más atractivo para los perros empezar a comer de los restos acumulados cuando la agricultura moderna comenzó”.

Al parecer, tras el análisis genético de numerosas razas de perros y compararlas con los genes de lobos de varias localidades se ha observado que los primeros poseen una mayor cantidad de genes implicados en la asimilación del almidón. Esto quiere decir que los perros son capaces de alimentarse de materia rica en hidratos de carbono, mientras que los lobos no poseerían esa capacidad, o al menos no serían capaces de asimilar grandes cantidades de tales alimentos. Estos datos parecen indicar que la capacidad para alimentarse de carbohidratos ha supuesto una diferencia entre los perros y sus ancestros salvajes. La aparición de la agricultura permitió el cultivo de cereales y otros vegetales ricos en hidratos de carbono, suponiendo una nueva fuente de alimento no solo para los seres humanos, sino para los perros que rondaban sus asentamientos.

En este punto aparece un nuevo debate, y vuelve la eterna pregunta sobre qué fue antes, la gallina o el huevo. En este caso la pregunta debería de formularse de la siguiente manera: ¿Qué fue antes, la domesticación o los genes? ¿Acaso la aparición de la agricultura favoreció la adaptación de estos genes tras la domesticación de los perros puesto que la dieta con alto contenido de hidratos de carbono promovió la especialización de los genes de la digestión de carbohidratos? O, como proponen los autores de este estudio, ¿la domesticación de los perros fue una forma de selección ya que aquellos cánidos que ya fueran capaces de digerir fácilmente carbohidratos fueron capaces de sobrevivir más fácilmente apartados del resto y, consecuentemente, fueron domesticados?

El debate sigue abierto, a la espera de nuevos datos reveladores.

Este es el enlace al artículo en cuestión: Nature

Fotos: Nature y Los Angeles Times
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